05 noviembre 2011

El tesoro del Dragón I

Había una vez un niño que vivía en una casa encantada. El niño se llamaba Luis y vivía con su padre y su gato "Medio Vivo". Debajo de la casa, había un mal que nadie conocía. Luis estaba jugando con los juguetes y, de repente, una sombra se llevó su juguete favorito hacia el sótano donde nunca había entrado. Luis bajó al sotano con su gato pero no veía su juguete y movió la lavadora para ver si estaba detrás y descubrió lo que nunca nadie había descubierto. El antiguo propietario de la casa era un mago de magia negra, un tal Draco, y, detrás de la lavadora, había un cementerio y como unos 200 calabozos que serían del año 1750. Fue corriendo a decírselo a su padre pero no le hacía caso, parecía que estuviera poseído por el portátil. Luis bajó de nuevo al sotano con "Medio Vivo" y, de repente, vio un papel arrugado en el suelo del cementerio. Después fue a casa de su amigo Héctor y se lo explicó todo. Los dos fueron a su casa de noche pero por el camino, de repente, un perro paseaba por la calle. Luis y Héctor se acercaron al perro para acariciarle, pero al perro le tapaba la sombra de la calle y al final resultó que no era un perro era ¡un hombre lobo! y entonces saltó y le mordió a Héctor, pero Héctor no se dio cuenta y se fueon corriendo hacia casa de Luis. Cuando llegaron, a Héctor le empezaron a pasar cosas extrañas: se iba hacia la cocina todo el rato y cuando Luis fue a beber algo Héctor tenía garras, nariz de perro y tanto pelo como un oso, la nevera estaba vacía, sobre todo la carne cruda del congelador. En ese momento, el padre de Luis fue a la cocina y se desmayó y Luis lo llevó a la cama. Luis bajó pero Héctor no estaba, Luis fue corriedo hacia el sotano a buscar a su amigo, con su gato. Después de recorer cientos de calabozos encontró a su amigo que ya era humano, cogieron el mapa y fueron en busca del tesoro del Dragón. Cuando iban, el gato empezó a corer por el cementerio por que olía a pescado, pero no a un pez, no, ¡olía a tiburón! Luis y Héctor siguieron al gato y llegaron a un pantano que estaba lleno de tiburones pero para conseguir el tesoro tenían que cruzarlo y ¿sabéis cómo lo cruzaron? El padre de Héctor era cazador, cogieron su escopeta, un hacha y unas cadenas. Primero tallaron los árboles, lo juntaron con las cadenas y al fin lo cruzaron y llegaron a una sala oscura donde había una esfera de color lila que Luis y Héctor tocaron, la sala comenzó a brillar y Luis se transformo en un lagarto que corría un montón y Héctor en una anaconda enorme y fuerte. Después llegaron a un búnker subterráneo donde estaba el tesoro, pero éste estaba protegido por el dragón y su amo Draco. Luis y Héctor lucharon contra los dos pero lo raro fue que el dragón era un humano indio que se adaptó a ese cuerpo para que Draco no lo ejecutara. Al final, encontraron el tesoro que utilizaron para mudarse con su amigo Héctor pero la historia no se acaba aquí...

No hay comentarios:

Publicar un comentario